Fijar el precio de una joya no es lo mismo que fijar el precio de cualquier producto. El componente principal —el metal— cambia de valor todos los días, y si no actualizás tus precios al ritmo de la cotización, terminás vendiendo a pérdida sin darte cuenta.

Los tres componentes del precio

Toda joya tiene, como mínimo, tres componentes de costo:

  • El metal: gramos de oro (o plata, platino) por la cotización del día.
  • La hechura: la mano de obra de fabricación o armado.
  • Las piedras y accesorios: si la pieza los lleva.

Sobre la suma de estos costos aplicás tu margen de ganancia. El error más común en el rubro es calcular el precio una sola vez y dejarlo “congelado” mientras el oro sube.

El problema de hacerlo a mano

Cuando tenés cientos de artículos, recalcular cada precio cada vez que cambia el gramo es inviable a mano. La consecuencia: o vendés caro y perdés ventas, o vendés barato y perdés margen.

Cómo lo resuelve OrfebreGold

En lugar de precios fijos, OrfebreGold trabaja con el valor del gramo. Cargás la cotización del día y el sistema recalcula automáticamente el precio de venta de cada artículo según su peso, su hechura y la lista de precios que estés usando.

Podés tener hasta 8 listas de precios distintas (público, mayorista, efectivo, web, etc.) en pesos y en dólares, todas atadas a la misma cotización base. Cambiás el gramo una vez y todo el catálogo queda actualizado.

Si manejás tu joyería con planillas, este es probablemente el primer lugar donde estás perdiendo plata sin verlo.

¿Querés ver cómo funciona con tus propios números? Solicitá una demo gratis.

← Volver al blog